Alberto Asseff protestó porque prohibieron en la Cámara de Diputados la presentación de un libro que denuncia presuntas irregularidades en el pago de indemnizaciones por los desaparecidos.
Horas antes de que aparezca el candidato radical, el mismísimo Tito Lectoure, dueño del mítico estadio, anunció por altoparlantes que no cabía un alma más.
Lo hizo ante el juez que frenó la asunción de una diputada radical. La titular de Diputados decidió parar las cuatro designaciones de la Cámara baja.