Horas antes de que aparezca el candidato radical, el mismísimo Tito Lectoure, dueño del mítico estadio, anunció por altoparlantes que no cabía un alma más.
Lo hizo ante el juez que frenó la asunción de una diputada radical. La titular de Diputados decidió parar las cuatro designaciones de la Cámara baja.
La rivalidad entre el ex mandatario y el actual jefe de Gobierno también se palpa en la cancha.