Se los escribió a su amiga Agustina Díaz, también detenida en la causa. "Al próximo que haga las cosas mal también le meto un corchazo", agregó.
Sus defensas desistieron de la apelación. Así el caso podrá encaminarse al juicio oral.
La revelación surgió tras las pericias sobre el celular de Gabriel Nicolás Carrizo, uno de los detenidos por el intento de magnicidio contra la vicepresidenta.

Página/12 pudo reconstruir parte de las comunicaciones entre los imputados que analizan los investigadores. De allí surge que, apenas dos horas después del ataque a la vicepresidenta, Carrizo, el dueño de la máquina de hacer algodón de azúcar, le escribe a Uliarte: “Estamos todos juntos. A la mierda Cristina”. Y ella responde: «La próxima voy y gatillo yo». Más tarde, él le pregunta: «Querés hacerlo?» Uliarte insiste: «Te juro que sí. Y no me va a fallar el tiro. Pero hay que pensarlo bien». En los mensajes que cruzan en las horas y días siguientes se mezclan sus intenciones de concretar el magnicidio, y sumar otras víctimas, como Máximo Kirchner, con los intentos de ocultar sus vínculos con Fernando Sabag Montiel.

Una serie de pagos realizados a través de distintas aplicaciones llamaron la atención de los investigadores.
Nicolás Carrizo fue indagado durante tres horas y se despegó de los principales acusados.
Gastón Marano, su abogado, negó vinculación con el ataque a Cristina Kirchner. También se refirió a las amenazas contra Alberto Fernández.