Página/12 pudo reconstruir parte de las comunicaciones entre los imputados que analizan los investigadores. De allí surge que, apenas dos horas después del ataque a la vicepresidenta, Carrizo, el dueño de la máquina de hacer algodón de azúcar, le escribe a Uliarte: “Estamos todos juntos. A la mierda Cristina”. Y ella responde: «La próxima voy y gatillo yo». Más tarde, él le pregunta: «Querés hacerlo?» Uliarte insiste: «Te juro que sí. Y no me va a fallar el tiro. Pero hay que pensarlo bien». En los mensajes que cruzan en las horas y días siguientes se mezclan sus intenciones de concretar el magnicidio, y sumar otras víctimas, como Máximo Kirchner, con los intentos de ocultar sus vínculos con Fernando Sabag Montiel.