El
presidente de la Conferencia Episcopal católica admitió que la Iglesia está
recibiendo personas que se quedan sin trabajo, una realidad que representa
una herida “tremenda” y requiere redoblar la solidaridad y la responsabilidad
colectiva.
El
presidente de la Conferencia Episcopal católica admitió que la Iglesia está
recibiendo personas que se quedan sin trabajo, una realidad que representa
una herida “tremenda” y requiere redoblar la solidaridad y la responsabilidad
colectiva.