La oscuridad del financiamiento realizado por Caputo Hermanos a la organización neonazi Revolución Federal se extiende a su propia administración. La Inspección General de Justicia, que debe controlar el uso de sociedades para el financiamiento del terrorismo, estableció que probablemente sea una “pantalla” y reveló que en sus 18 años de vida la empresa nunca presentó sus estados contables