La diputada dio detalles de su estado de salud y de la internación que le impidió estar en las últimas sesiones de la Cámara baja.

Se refugiaron en que el hackeo fue ilegal, pero ni Robles ni D’Alessandro han negado la veracidad de los mensajes ni ofrecieron sus celulares para demostrar inocencia. La corrupción judicial impacta en las dos fuerzas políticas más grandes y afecta las bases que sostienen la convivencia democrática.