«Yo no tengo una foto con mi mamá y mi papá juntos, y si nos tenía que imaginar a los tres, nos pensaba en Campo de Mayo, pero eso era un escenario de horror», dijo Montenegro a Página/12. «Esta casa -agregó- es la materialidad de nuestra familia, nuestro último refugio, la foto de los tres que nunca pudimos tener.» La vivienda que compartían hasta que un operativo de militares y policías desapareció a sus padres fue hallada finalmente en el oeste del conurbano. Y el 11 de marzo se colocará una baldosa en memoria de Roque Montenegro e Hilda Pérez.

Jorge Quevedo es el primo mendocino de 62 años que reconstruye la historia familiar detrás del hijo de Aldo Hugo Quevedo, su «tío Pocho», y Lucía Ángela Nadín. «Parece que ha habido un niño en medio de todo esto y que está vivo: ¿querés que sigamos con esto?», le preguntó un día a Jorge una de sus tías. La decisión que siguió, las dudas, el recuerdo de una «bandera» y el impacto de la identificación.