El polémico periodista Tomás Méndez contó que Rodolfo Tailhade lo llamó para solicitar el número de teléfono de la procesada como coautora del fallido atentado a Cristina Kirchner. Se desconocen los motivos del interés del ex jefe de Contrainteligencia de la AFI.
Lo hará La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). La joven de 21 años mantuvo un intercambio con la novia de Sabag Montiel, donde le sugirió borrar todos sus mensajes incriminatorios.
La mujer detenida por el atentado contra Cristina Kirchner vivía mostrando distintas facetas.
Se los escribió a su amiga Agustina Díaz, también detenida en la causa. "Al próximo que haga las cosas mal también le meto un corchazo", agregó.
La amiga de Uliarte extendió su indagatoria ante la jueza Capuchetti y el fiscal Rívolo. Relató que Brenda solía reiterar que "Sabag Montiel era un boludo por no darle a Cristina.
Sus defensas desistieron de la apelación. Así el caso podrá encaminarse al juicio oral.
La revelación surgió tras las pericias sobre el celular de Gabriel Nicolás Carrizo, uno de los detenidos por el intento de magnicidio contra la vicepresidenta.

Página/12 pudo reconstruir parte de las comunicaciones entre los imputados que analizan los investigadores. De allí surge que, apenas dos horas después del ataque a la vicepresidenta, Carrizo, el dueño de la máquina de hacer algodón de azúcar, le escribe a Uliarte: “Estamos todos juntos. A la mierda Cristina”. Y ella responde: «La próxima voy y gatillo yo». Más tarde, él le pregunta: «Querés hacerlo?» Uliarte insiste: «Te juro que sí. Y no me va a fallar el tiro. Pero hay que pensarlo bien». En los mensajes que cruzan en las horas y días siguientes se mezclan sus intenciones de concretar el magnicidio, y sumar otras víctimas, como Máximo Kirchner, con los intentos de ocultar sus vínculos con Fernando Sabag Montiel.

Una serie de pagos realizados a través de distintas aplicaciones llamaron la atención de los investigadores.