"Hoy nos encontramos aquí para monitorear los avances en el desarrollo de la Base Naval Integrada y seguir fortaleciendo la relación de amistad y colaboración de ambos países. Más allá de los vaivenes políticos y diplomáticos que han tenido los gobiernos, los argentinos como pueblo tenemos una afinidad natural con los Estados Unidos", afirmó Milei.
"Estamos aquí para ratificar nuestro esfuerzo en el desarrollo de nuestra Base Naval Integrada. Se trata de un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo más cercano a la Antártida y convertirán a nuestros países en la puerta de entrada al continente blanco", agregó el presidente
Milei no fue explícito, pero dejó entrever en la última frase que la base en Ushuaia será un proyecto conjunto con EEUU. Eso fue confirmado luego por Manuel Adorni: "será el puerto más cercano a la Antártida y convertirá a la Argentina y Estados Unidos en la puerta de entrada al continente blanco".
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"Este es el camino para seguir asegurando nuestro derecho soberano en la Antártida", agregó Milei, que no mencionó el reclamo por las Islas Malvinas. Al final del acto tuvo la oportunidad de redimirse cuando la banda militar tocó la "Marcha de las Malvinas", pero el Presidente solo pudo entonar algunas frases. En el resto permaneció callado, a diferencia de Petri que tampoco la sabía e intentó disimular balbuceando la canción que se enseña en la escuela primaria.
Milei no fue explícito, pero dejó entrever que la base será un proyecto conjunto con EEUU. Eso fue confirmado por Adorni: será el puerto más cercano a la Antártida y convertirá a la Argentina y EEUU en la puerta de entrada al continente blanco
Milei aseguró que "el mejor recurso para defender nuestra soberanía es reforzar nuestra alianza estratégica con Estados Unidos", un análisis llamativo si se tiene en cuenta que el aliado estratégico de Washington es desde hace décadas Gran Bretaña.
De hecho, durante la guerra de Malvinas los militares argentinos creían que por su cercanía con Estados Unidos iban a ser neutrales, pero eso no sucedió y fue uno de los grandes errores estratégicos de la contienda. Incluso en los 90 Menem apostó a las relaciones carnales y alineamiento total con Washington y empujó hasta el último día algún tipo de intervención ante Londres por Malvinas, pero no consiguió nada.