En 1976 estaba a cargo de la seguridad de la planta de Ford en Pacheco, que se convirtió en un objetivo para la dictadura. Era oficial retirado del Ejército y hasta 2004 tuvo un cargo en la Embajada de los Estados Unidos. Durante el juicio que lo terminó por condenar, reconoció que las empresas estuvieron involucradas en los secuestros, torturas y desapariciones de trabajadores durante el terrorismo de Estado. Falleció a los 97 años. 

Sin apuntes en la mano, el ministro abogó por «desarmar» a la Corte a la que consideró «suprapoder» o «poder paralelo» y parte del
Partido Judicial que impide gobernar la Argentina. Con el fondo de San Juan y Tucumán, advirtió que «nadie nos puede asegurar que lo que hicieron no se repita» en el caso eventual de CFK. Vaca Muerta, YPF, la Hidrovía y cruce de JxC por la inflación.