Alarmado, Scioli ordenó apurar el pago de la deuda, pero sólo para el caso de Colapinto. Por medio de la empresa Bullet Sports Management, el crack del automovilismo embolsó 400 mil euros en concepto de patrocinio para el campeonato de Fórmula 3 de 2023 que iniciaba el 1 de abril en Melbourne, Australia.
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LPO accedió a la resolución del Banco Central del 28 de agosto de 2024 en la que habilitó al Inprotur a pagar los dólares a Colapinto, sorteando las restricciones cambiarias que regían para el resto de los argentinos.
La decisión incluso causó molestia en el juzgado de Rafecas que le explicaron a Scioli que no podía hacer pagos de una serie de deudas que ellos mismos habían denunciando como sospechada de corrupta, minetras la investigación seguía en curso.
Luego de investigar en el juzgado de Rafecas le explicaron a Scioli que no veían delito, pero que en todo caso si tenían sospechas de alguna malversación de recursos públicos, lo que correspondía en primer lugar era hacer una investigación administrativa. Y así lo hizo Scioli.
El juez Rafecas advirtió que "si bien se puede entrever algún tipo de desprolijidad o irregularidad administrativa, o algún tipo de omisión contractual, las mismas podrían llegar a ser materia de sanción interna o disciplinaria, o en todo caso resolverse en sede administrativa, pero no se vislumbra algún tipo de maniobra fraudulenta organizada, que pueda ser parte de un reproche penal".
Los otros 37 proveedores que no tuvieron la suerte de una pole position como la de Colapinto lógicamente reclamaron el pago correspondiente y amenazaron con armar un escándalo.
Para que bajara la espuma, Scioli les dijo al resto de los proveedores que les pagarían, pero en pesos. Algunos no aceptaron la injusticia, pero otros, con tal de cobrar la deuda, dijeron que sí. Pero finalmente, cuando quisieron cobrar, el Inrpotur les advirtió que no podían pagar porque había una investigación administrativa en curso.
Como sea, la idea albertista de tener de sponsor a Colapinto, terminó agradando a la administración libertaria que esta vez le ofreció un contrato de publicidad, pero no ya por la minucia del Improtur, sino mediante la sideral caja de publicidad de YPF que maneja Santiago Caputo, que sólo en el primer trimestres del 2025 se gastó 50 millones de dólares.