Monseñor Fernández consideró que querían "generar el caos" y advirtió que ante el deterioro económico "cualquier chispa puede desencadenar violencia".
Lo habían cuestionado porque se declaro peronista. Monseñor Jorge Casaretto, ex obispo de San Isidro, dijo que el designado arzobispo de Buenos Aires "no tuvo como obispo ni tendrá actitudes partidarias".
La causa había sido cerrada en 1978 como un accidente de tránsito. Anularon ese fallo por "cosa juzgada írrita". El prelado recibía amenazas tras denunciar en el Vaticano las violaciones a los derechos humanos.