El ex camporista presidente de Aerolíneas Argentinas, Fabián Lombardo.
La decisión de gastar cientos de millones de pesos en publicidad en un compañía que el gobierno quiere desguazar y privatizar y que está en el medio de un durísimo conflicto salarial nada menos que con los pilotos de las aeronaves, a los que ofreció un ridículo aumento del 11%, no tiene mucho sentido, salvo que se entienda que forma parte de una estrategia global del asesor de Milei para pautar sin que se note que pauta.
No parece un dato menor que el reclamo de los pilotos haya sido caracterizado como "salvaje" en el mismo momento que el gobierno destina cientos de millones a pautar desde la propia compañía que pulsea con esos trabajadores.
Santiago Caputo y sus socios Rodrigo Lugones y Guillermo Garat, quisieron quedarse con el manejo de la pauta desde el inicio del gobierno. Por eso, primero pusieron a su secretaria Belén Stettler como secretaria de Comunicación, pero chocaron con Karina Milei y la tuvieron que hacer renunciar. Sin embargo, en ese momento decidieron pautar a través de las empresas públicas, para sostener el relato que no pauta el Estado, para finalmente soltarse las trenzas en agosto pasado cuando liberaron la pauta de la AFIP .
En esta trama se menciona como intermediarios para colocar la pauta oficial a la empresa AB Comunicaciones, propiedad de Carlos Azzariti que representa a Página/12 en Adepa. El diario es propiedad de Víctor Santa María, que también aparece cruzado por su histórica relación con la consultora Alejandra Rafuls , que LPO reveló es el verdadero cerebro de todo este esquema, que incluye a la firma de los hermanos Noguer de San Isidro.
Desde Aerolíneas negaron a LPO cualquier vínculo con AB Comunicaciones -no así con Takión y Selene- y dijeron que "en el primer semestre de 2024, la compañía invirtió un 85% menos de publicidad en comparación al mismo periodo del año pasado", aunque no aclararon si ese cálculo incluye la actualización por inflación o es sobre montos totales.
La empresa estatal tampoco quiso entregar un detalle de lo pautado ni información oficial sobre los montos, aunque tuvo que aceptar la cifra de 400 millones que consiguió LPO por sus propias fuentes.