Como ocurrió con algunos gobernadores e intendentes del PJ, los sindicalistas se negaron a apoyar la ofensiva K. Tampoco firmaron una solicitada kirchnerista contra el máximo tribunal.
El funcionario planeaba dejar su cargo en febrero. Ya tiene poca incidencia en la gestión.
Desde el Gobierno buscaron asociar a la turba bolsonarista con el macrismo. Pero recibieron acusaciones de tener un "doble estándar".